SU PUREZA
Hoy en día entre tantas iglesias que se llaman cristianas, la iglesia verdadera se conocerá primeramente por su pureza. "Cristo amó a la iglesia, y se entregó a Sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha" (Efesios 5.25-27). Esta descripción no es solamente un idealismo, sino una realidad. Dios espera tal santidad y pureza de Su iglesia, los redimidos por Su sangre.
Ninguna iglesia puede ser más pura que los miembros que la componen. La primera clave, entonces, de mantener una iglesia pura, es componerla solamente de las personas que viven vidas puras. Los administradores de la iglesia cristiana pueden dejar entrar a la iglesia solamente a los que han sido renacidos, limpiados en la sangre de Cristo. Cada miembro retiene su membresía solamente entre tanto que permanece puro. Un solo pecado en la vida de un solo miembro mancha a la iglesia entera. Para quitar esta contaminación, tal persona tiene que ser excomulgada. "¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura" (1 Corintios 5.6,7). La excomunión es parte de la disciplina de la iglesia. La disciplina es la única manera para limpiar a una iglesia contaminada.
Hay falsos maestros que dicen que la iglesia visible no importa con Dios; que a El le importa solamente la iglesia invisible. La iglesia invisible se compone de todos los cristianos en el mundo; los de corazones limpios que siguen las enseñanzas de la Biblia lo mejor que saben. Es cierto que la membresía en alguna iglesia no lo hace seguro que uno es cristiano o miembro de la iglesia invisible. Pero el plan de Dios es que todos los miembros de la iglesia invisible se junten y se unan en iglesias visibles. Juzgando por sus obras, los administradores de la iglesia deben excluir de la iglesia visible todo aquel que no es miembro de la iglesia invisible.
En todo el Nuevo Testamento leemos acerca de la iglesia organizada en congregaciones. San Juan en el libro de Apocalipsis escribe a la iglesia en Efeso; a la iglesia en Pérgamo; la iglesia en Tiatira, etc. El Señor hoy día también se dirige a la iglesia organizada, no a individuos aislados. La iglesia cristiana, pues, es tan visible como el hombre cristiano. Solamente una iglesia visible llena el requisito de ser "la luz del mundo" (Mateo 5.14). En toda comunidad la gente debe poder decir, "¡Allí está la verdadera iglesia cristiana!" Qué lástima que esto no puede decirse en la gran mayoría de las comunidades.
El Señor tiene tanto interés en la iglesia visible que El dio muchas instrucciones en el Nuevo Testamento tocante a su bienestar. Dése cuenta de estas instrucciones de cómo mantenerla pura.
- LA PREDICACION DE LA PALABRA es un método que Dios ordenó para preservar pura la iglesia. "Te encarezco . . . que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina" (2 Timoteo 4.1,2).
- LA DISCIPLINA DE LA IGLESIA es otro método. Esto se lleva a cabo ambos para salvar al errante y para advertir a los demás. Si excluimos al pecador del cuerpo de Cristo, entonces su influencia no obscurecerá la luz del testimonio que brilla de la iglesia.
Hay tres clases de disciplina que se aplican a tres clases de pecado en la iglesia.
- En el caso de ofensas personales el errante debe ser amonestado tres veces. "Si tu hermano peca contra ti, vé y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano" (Mateo 18.15-17).
- Uno que causa divisiones en la iglesia debe ser amonestado dos veces. "Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo" (Tito 3.10).
- El pecador evidente que comete graves pecados debe ser excomulgado sin ninguna amonestación. "No os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis . . . . Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros" (1 Corintios 5.11,13).
"La iglesia del Dios viviente (es la) columna y baluarte de la verdad" (1 Timoteo 3.15).
- En el caso de ofensas personales el errante debe ser amonestado tres veces. "Si tu hermano peca contra ti, vé y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano" (Mateo 18.15-17).
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